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Relataba Inaxio Larrañaga que venían los requetés en cualquier momento a registrar su casa, que maltrataban a su madre. “No sé si le pegaban o no, nunca me atreví a preguntárselo”.

Explicaba Rosario Olaizola cómo sufrió su ama las amenazas y continuos abusos de los vencedores por ser mujer de un gudari. “El menor de los hermanos solía dormir con ella y una vez nos dijo: Amatxo suele llorar cuando va a la cama”.

Contaba Maria Olazabal que mientras su aita se encontraba preso en Bilbao y su ama escondida en un desván al haber recibido la orden de marcharse del pueblo, la amona hubo de hacerse cargo de cuatro niños pequeños.

Recuerda Anastasia Sarasua que su hermano Joxe “Kukubiltxo” apenas tenía 12 años cuando, encontrándose jugando con un amigo, recibió un tiro que acabó con su vida.

El libro que presentamos en Azpeitia el próximo día 19 de marzo es, en gran medida, un libro que quiere rendir homenaje a los perdedores y a las perdedoras, es el libro de los azpeitiarras que perdieron la guerra. Sin embargo, nunca debemos olvidar que esos perdedores, detenidos, condenados, insultados, atemorizados, embargados, multados, castigados, torturados, lesionados, mutilados, inválidos, deportados, desplazados, señalados, asesinados, fusilados, perseguidos, silenciados, abatidos, expoliados, los que perdieron todo, los humillados… tenían nombre y apellidos, hombres y mujeres que eran lo mejor de nuestro pueblo. Lucharon y se levantaron, sin nada, casi con las manos desnudas frente a los enemigos de nuestro pueblo, frente al fascismo, frente a los poderosos y frente a los militares. Con la única pretensión de que tuviéramos un futuro mejor basado en la Justicia. Lo perdieron todo, arriesgaron su futuro personal, el futuro de sus familias, su patrimonio y su comodidad. Estos hombres y mujeres fueron, y son, lo mejor de Azpeitia. Nunca es bonito ni fácil, y el miedo perdura, pero nunca perdieron la dignidad.

Durante estos largos años es evidente que se ha impuesto la memoria del silencio. En Azpeitia la mayoría se quedó en silencio, fue obligada al silencio, y el silencio se extendió a toda la sociedad. Un silencio negro sobre lo ocurrido. Todos se quedaron embargados por el silencio, como si nunca hubiera ocurrido nada. Sin embargo, el silencio provocado por aquella Guerra no puede convertirse en olvido. El silencio no es sinónimo de olvido, el que permanece en silencio no olvida, simplemente ha decidido no compartir su recuerdo. Lo ocurrido en la Guerra no fue transmitido a nadie. El silencio se impuso junto con un sufrimiento profundo, sin que haya existido el derecho a conocer la verdad, al reconocimiento integral. No ha existido, por tanto, una memoria integral, no ha existido una reparación real ni Justicia para nadie.

80 años después hemos conocido que fueron entre 800 y 1000 los azpeitiarras que tuvieron que huir; 163 fueron juzgado por los tribunales militares franquistas en consejos de guerra y casi 50 de ellos permanecieron recluidos durante años en campos de concentración y batallones de trabajadores como obreros esclavos de la dictadura franquista. Decenas de azpeitiarras fueron trasladados a prisiones a cientos de kilómetros de sus casas, al tiempo que decenas de presos y presas republicanos españoles estuvieron encarcelados en Azpeitia, muriendo en prisión al menos 5 ellos. Se fraguaba así una política de dispersión que ha perdurado en el tiempo más allá del franquismo, con el único propósito de agravar la condena de los represaliados.

77 vecinos de Azpeitia fueron depurados de sus puestos de trabajo, y 35 fueron sancionados económicamente o padecieron la incautación de sus bienes. Decenas de azpeitiarras fueron desterradas de sus casas, y otras muchas obligadas a realizar trabajos forzosos para los golpistas, siendo insultadas, vejadas. A dos de ellas se las vejó rapándoles la cabeza.
Por ello, a todos ellos, tenemos la obligación de devolverles una pequeña parte de lo que nos dieron. Con el objetivo de que no se repitan los errores del pasado, debemos transmitir a las generaciones futuras el relato de lo sucedido. Un relato completo de lo acaecido, una memoria sobre la Guerra y la venganza, sobre una larga dictadura caracterizada por la crueldad y el dolor que provocó; una dictadura trágica que no puede volver a repetirse. Tampoco debemos olvidar las vulneraciones de derechos humanos más cercanas en el tiempo. Las lecciones del pasado sirven para todos, y no debemos admitir ningún silencio en las vulneraciones presentes. Es triste y difícil pero es nuestra historia. Hemos de romper con el silencio y, a partir de ahora, en Azpeitia no debemos olvidar a nadie.

Nuestra sociedad debe construirse sobre pilares sólidos, y por ese motivo no podemos retirar la mirada o girarla hacia a un lado. Debemos, aunque sea doloroso, recuperar y dar a conocer la memoria histórica de nuestros abuelos y abuelas, tenemos que recordar su dignidad. Debemos levantar el velo del olvido sobre aquellos años y, además, reconocer el sufrimiento. Debemos también subrayar el compromiso que aquellos y aquellas azpeitiarras adquirieron en los momentos difíciles de la historia de nuestro pueblo. Fueron capaces de asumir compromisos difíciles, sirviendo de ejemplo a personas que en la actualidad asumen compromisos en nuestra sociedad.

Por todo ello, para homenajear a todos aquellos y aquellas personas que sufrieron la guerra y la posterior dictadura franquista, os invitamos a la presentación del libro que recoge las vulneraciones de Derechos Humanos en Azpeitia desde 1936 a 1945 el próximo 19 de marzo a las 12h.

Una nota del párroco de Urrestilla a finales de 1936 decía: “No se han podido extender las partidas de los cuatro ajusticiados en la jurisdicción de esta parroquia por no querer los militares”.

Los mayores del barrio de Odria solían contar que antes de ser fusilado, le ofrecieron un café en el caserío Uresaundi.

Explicaba el propietario de aquel caserío de Mutriku a Bernardo, el hijo de Leonardo Goenaga “Txaiber”, que los asesinos de su padre le obligaron a cavar la fosa donde fue enterrado.

Dicen que Margarita, aunque le raparon la cabeza, siguió estando igual de guapa.

Porque fueron, somos. Porque seremos, serán.

Eneko Etxeberria (Alcalde de Azpeitia) y Jabier Buces (Investigador de Aranzadi).

Boicot Israel!

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16_JULIO

(Tasio)

 

Hoy, 70 años después del holocausto nazi, Israel está cometiendo crímenes de genocidio contra los palestinos. La actual operación israelí Protective Edge (Borde protector), en la Franja de Gaza, está causando cientos de muertos, miles de heridos, y una destrucción total de infraestructuras .En Gaza, una ciudad sitiada, bloqueada y sometida a los ataques del ejército israelí por tierra, mar y aíre, como en toda Palestina, el gobierno y el ejército israelíes están cometiendo crímenes de genocidio, de guerra, de lesa humanidad, de agresión y de terrorismo de Estado. Crímenes todos ellos condenables en el derecho internacional y perseguidos por el Tribunal Penal Internacional.

La Operación Borde Protector es la actual de las numerosas que Israel lanzó contra Gaza. La última fue la llamada Pilar Defensivo, en noviembre 2012, que dejo centenares de muertos e heridos. Otra, anterior, fue la bautizada Plomo Fundido, a finales de 2008 y comienzos de 2009, en la que perdieron la vida más de 1.400 palestinos y cinco mil fueron heridos. Entre operación y operación, olas de ataques israelíes sobre Gaza segaban la vida de mucha gente y sometían la población a condiciones infrahumanas de vida.

Casi 70 años después de la partición de Palestina por la Resolución 181 de la ONU, haciendo posible la creación del Estado de Israel sobre una parte de Palestina, una Resolución calificable como incompatible con las competencias de las Naciones Unidas, ya que esta no tenía soberanía sobre Palestina y por tanto no podía decidir su partición, sin embargo, la decisión fue aprobada gracias al carácter colonial de las grandes potencias occidentales. Desde entonces, el nuevo Estado, Israel, sin fronteras definidas hasta hoy, sigue ocupando la totalidad del espacio palestino desde la guerra de 1967. Desde la guerra de los Seis Días, el Estado sionista, como potencia ocupante, ha continuado con acciones político-militares destinadas a la construcción de asentamientos en Cisjordania, el desplazamiento masivo de la población palestina, la construcción del Muro de Separación en Cisjordania y la anexión de Jerusalén Oriental, entre otras. Acciones, todas ellas, contrarias al derecho internacional, a los principios de las Naciones Unidas, y a la Convención de Ginebra… Seguir leyendo »

Auxili!

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“Cuando los cauces de expresión y acceso al espacio público -indican- se encuentran controlados por medios de comunicación privados, cuando sectores de la sociedad tienen una gran dificultad para hacerse oír o para intervenir en el debate político y social, resulta obligado admitir cierto exceso en el ejercicio de las libertades de expresión o manifestación si se quiere dotar de un mínimo de eficacia a la protesta y a la crítica”.

Etorkina eta harro

Orain dela hamar urte Euskal Herrira iritsi nintzen eta ordutik aurrera zuen inguruan bizi naiz. Lehen Bilbon eta orain Donostian; nolanahi ere, hiri batean edo bestean, nire jaioterriko lurraldetik mila kilometrora.

Urrun, oso urrun, baina hasieratik Euskal Herriko jendearekin gozatzen, zuen ohiturekin bustitzen, eta zuen hizkuntzarekin, egia esan, sufritzen. Hala ere, inoiz ez diot uko egin nire nortasunari, eta inoiz ez dut arazorik nire sustraiak aldarrikatzeko zuen artean.

Hamar urteren ondoren, nahiz eta neguak luzeak izan, nahiz eta euria gehiegi egin, baldintzak eta subjuntiboa zailak izan arren, oso gustura sentitzen naiz Euskal Herrian, eta hemen bizi nahi dudala oso argi daukat. Are gehiago, hemendik gutxira aita izango naiz. Beraz, zorionez, gure alaba euskalduna izango da, bere hizkuntza euskara izango da, noski, eta gainera bere aitari esker beste kultura bat, beste hizkuntza bat eta beste lurralde bat zuzenean ezagutuko ditu.

Horrela, gure alaba bere sustraietaz aita bezain harro egongo dela espero dut. Bere aita “el inmigrante”, bai, “el Killo” lagunentzako, munduko lurralde politenetik etorrita, Andaluziatik, Sevillako alde zaharretik hain zuzen ere. Eta bai, oraindik norbait konturatzen ez bada, etorkina sentitzen naiz eta harro nago. Ez andaluziarra izateagatik bakarrik, etorkina izateagatik ere bai. Izan ere, nire ustez etorkin hitzak konnotazio negatiboa du soilik aniztasun kulturalean sinisten ez dutenentzat, edo etorkin izanik herritarren nortasunak eta beraien erabakiak errespetatzen ez dituztenentzat.

(Publicado en: http://www.naiz.info/eu/iritzia/cartas/etorkina-eta-harro)

 

Traducción:
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Veladas Infantianas 2014- Andalucia... que Andalucia

<< Cuando ha sido liquidada la “soberanía nacional” (en realidad, no nacional sino estatal) a nivel del Estado, es perfectamente comprensible la activación de la reivindicación de la soberanía nacional (de los pueblos-naciones) para tener voz propia, es decir, de lo que hoy suele denominarse “derecho a decidir”. No hay otro camino, en las circunstancias actuales, para lograr visibilidad y poder propio. Claro que este poder sólo puede lograrse si, a la vez que la afirmación de ese derecho y el avance hacia instituciones políticas propias, se plantea la no sumisión a los poderes globales y a sus reglas mediante el rechazo del modelo de capitalismo neoliberal y su sustitución por un modelo económico, social, cultural y político que no tenga como eje la mercantilización de la vida para maximizar las ganancias sino las necesidades y anhelos de los seres humanos constituidos en pueblos en base a su identidad histórica, cultural y política. >>


Isidoro Moreno y Manuel Delgado, 2013.
Andalucía: una cultura y una economía para la vida, Ed. Atrapasueños.

La pasividad implica complicidad

y a buen entendedor pocas palabras bastan:

condición humana o <<mundo de cristal>>.

¿A cuál daremos la respuesta afirmativa?

Merani 1976, p. 91.

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