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SÚMATE

2014

¡SE BUSCA!

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Juan Antonio González Pacheco

José Ignacio Giralte González

Celso Galván Abascal

Rodolfo Martín Villa

Jesús Muñecas Aguilar

José Utrera Molina

Jesús Cejas Mohedano

Rafael Gómez Chaparro

 

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 http://www.eldiario.es/sociedad/querella_argentina-argentina-juicio-franquismo_0_177082796.html

 

Hace unos meses, para presentar la exposición fotográfica de dos de los más grandes fotógrafos estadounidenses del siglo XX, un periódico español utilizaba un titular que, de algún modo, revela los engranajes mentales más profundos de nuestra época: “Harry Callahan y Edward Weston rompieron códigos morales: fotografiaron a sus esposas y amantes desnudas”. La elección y el tono de la frase, junto al -digamos- marco social de la recepción, llevan al lector a aceptar inmediatamente, como lo más natural y asumido del mundo, que “romper códigos morales” constituye siempre un acto de valentía y progreso e, incluso, de forma paradójica, un acto de “coraje moral”. Aún más: nuestra época, que es la combinación de un modelo de producción y consumo y de una tecnología determinadas, considera esta “superación de los límites” como la fuente misma de la belleza, la verdad y el valor objetivo de las cosas. Todo el que se atreve a “romper códigos morales” está introduciendo un mayor bien y una mayor libertad en el mundo, y esto a partir de la convicción rutinaria de que la “moral” es un obstáculo para el progreso de la humanidad, como el canibalismo o los “crímenes de honor”.

Este prestigio social de la iconoclastia y la transgresión, que nos hace pensar en Nietzsche, procede del terreno del arte y, más concretamente, de la intersección entre revolución industrial y revolución estética que, desde el siglo XIX (pensemos en Rimbaud, Flaubert o Baudelaire, condenados en su época por “inmoralidad”), identifica al “autor” con una fuerza fáustica, demiúrgica, que arranca chispas de luz de la gelatinosa moral burguesa. Pero este concepto de “autor”, a su vez, está ligado al mito griego por excelencia, el de Prometeo, de cuya transgresión habría nacido la cultura humana en su conjunto. El capitalismo -digámoslo así- se apoya en la audacia de la estética, matriz de objetividad mundana, para reivindicar la audacia contra los límites -morales y materiales- como el contenido mismo de la felicidad y la civilización humanas…Continuar leyendo en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=173423&titular=atreverse-a-todo-

-LOS JUEGOS DEL HAMBRE-

-LOS JUEGOS DEL HAMBRE-

Esos son los únicos juegos que nos propone el PP con total seguridad.

Una sonrisa imborrable

 

“…Lo sucedido (…) en el chupinazo tiene su origen en la obsesión de los mandatarios unionistas por hacer ver que la ikurriña es una símbolo ajeno a los navarros, cuando es evidente que una gran parte de la sociedad navarra se siente representada por esa bandera, por no entrar a mencionar las evidencias históricas, culturales y científicas que ponen de manifiesto que lo verdaderamente ficticio es concebir a Nafarroa de espaldas al resto de provincias vascas…” (GARA, 7-7-2013 http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130707/411970/es/De-obsesion-contra-ikurrina-ridiculo-mundial )